MELANIE KLEIN II

Melanie Klein II

(Continuación Melanie Klein I)

Se sorprendió la señora Klein de la capacidad que tiene el niño para comprender la situación y el rápido efecto que tiene la interpretación adecuada. La interpretación oportuna va seguida de manifestaciones de diferentes formas, como son: una mayor expansión en sus juegos, el afianzamiento en la transferencia (se confía las personas que no mienten y saben lo que pasa), la disminución de la ansiedad, una progresiva y mejor relación del niño con la realidad etc.

Como ya mencionamos anteriormente en el año 26 se trasladó a trabajar a Londres, donde invitada por E. Jones que tenían interés en el análisis de sus propios hijos, ingresó en la sociedad psicoanalítica inglesa. Fue muy bien acogida por los que querían un mejor aprendizaje de psicoanálisis infantil. Y ya por el año 1930 estaba trabajando, no solamente con niños, sino que también con adultos.

Hubo un simpósium sobre análisis infantil en el año 1927 con motivo de prestar una atención particular al libro de Ana Freud “introducción a la técnica del análisis de niños” publicado en el 26. En este simpósium hizo hincapié la señora Klein sobre sus puntos de vista comparándolos con los de la señorita Freud con los que no coincidía. Posteriormente y ya en el año 46, en una versión revisada y ampliada de dicho libro que se tituló “el tratamiento psicoanalítico de los niños”, se manifiesta la señorita Freud con conceptos más semejantes a los de la señora Klein, como ya veremos más adelante, una vez que primero hayamos expuesto los puntos de desacuerdo.

Aunque estos puntos son bastantes, vamos a coger los cuatro puntos principales en los que la señora Kennedy se encuentra total desacuerdo y que son:

  1. Hasta donde debe ser llevado un análisis infantil.
  2. La combinación con influencias educativas-
  3. La utilización de la angustia en los sentimientos de culpa para una mayor apego al psicoanalista.
  4. La no utilización de la técnica de juego.

En este simposium mencionó en primer lugar el escaso desarrollo que hasta entonces había tenido el psicoanálisis de niños, imputando esta situación al hecho de no haber sido encargado nunca con un verdadero espíritu científico y libre, sino lleno de prejuicios. Uno de ellos fue el temor a analizar el complejo de Edipo. Refiriéndose a esta incapacidad mencionó el dicho de “es el espíritu con el que construye el cuerpo” para hacer notar la cortedad de espíritu que había presidido hasta entonces los estudios infantiles. Mencionó también el hecho de que todos los medios que para un adulto se considerarían incorrectos en su análisis, eran considerados como valiosos por Ana Freud en el análisis de los niños. Critica lo que Ana Freud llama “entrada”, después de la cual piensa Melanie Klein que ya es difícil establecer una situación verdaderamente analítica los. No está conforme santoral en que los niños sean considerados de distinta manera que los adultos, y piensa que el error de Ana Freud radica en que coloca el consciente, tanto en el niño como del adulto, en un primer plano, pareciendo olvidar que el trabajo psicoanalítico transcurre en otro plano; aunque indudablemente se consideran toda clase de respetos al yo de analizado. Así pues, rechaza de plano los dos primeros puntos en que se asienta el trabajo de Ana Freud.

En cuanto al problema de la movilización de la angustia también hay disensiones, pues si bien tanto los sentimientos de angustia como los de culpabilidad son importantísimos para la posibilidad de un tratamiento, también considera muy importante el manejo que se haga de ellos. El que se prepare un niño para que tenga conciencia de enfermedad o de “portarse mal” lleva implícito el que desde ese mismo momento se cuente con la angustia y la culpa y según opinión de Melanie Klein es cruel y perturba la transferencia si desde ese mismo momento precisamente no se trabaja con esos sentimientos.

Indudablemente y enfocado el tratamiento desde este punto de vista quiere decir que hay que abordar la transferencia negativa desde un principio. Esto parece difícil, pero a medida que vayamos comprendiendo las teorías de Melanie Klein veremos como su método de interpretación es muy útil, pues en el hace que confluyan tres aspectos claves; el sentimiento de angustia o transferencia negativa, el material que el niño está produciendo en ese momento, mientras que se retrotrae el problema hacia su objeto original (la madre).

Esta conducta psicoanalítica, si bien hay que reconocer que exige conocimientos y viveza, además de una gran libertad, tiene la ventaja de que da por resultado el comienzo de una transferencia positiva. Los aquí presentes, aunque no hayais tratado a niños y si sólo adultos, también habréis observado en estos, que la interpretación hecha en estos términos da una respuesta muy positiva en nuestro trabajo, el paciente confía en nosotros, deja de vernos como charlatanes y empiezan a percibir la seriedad y profundidad de los conocimientos puestos en juego. Quizás puede que no seamos excesivamente simpáticos, pero si somos fiables. Además de que hay que tener en cuenta que el paciente puede estar un tanto perturbado, pero rara vez es tonto y es el primero que percibe si es tratado con el respeto que se merece y percibe muy bien la diferencia que hay entre la verdad y el intento de manejo y aplacamiento. Pues con los niños pasa algo semejante. Y esto es lo que defiende Melanie Klein. La diferencia entre ambas autoras desde el punto de vista de Melanie Klein y refiriéndose a la angustia y la culpa, es que Ana Freud utiliza esos sentimientos para que el niño se apegue a ella, mientras que Melanie Klein los utiliza ya desde el mismo momento de ponerse en contacto con el niño para el trabajo analítico. Tanto la forma de provocar angustia en algunos casos, como lograr por todos los medios una transferencia positiva en otros, son, dos errores analíticos. Las dos transferencias son manejadas por Melanie Klein con la técnica de interpretación que mencioné anteriormente, la cual repito, pues es muy importante: poner en conexión el contenido del juego, con la transferencia y con el significado habido con el primer objeto.

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