JUNG VS. FREUD – I

Sueños, Amplificación y Transferencia.

En oposición a la concepción freudiana clásica, según la cual el sueño es en esencia la “realización de un deseo”, sostiene Jung otro concepto, y es el de que el sueño es una “autorepresentación espontánea de la situación actual de lo inconsciente expresada en forma simbólica”

 En su opinión, el sueño ha de ser analizado o comprendido como cualquier otro producto psíquico; por lo tanto, en el hemos de considerar que, en efecto, como en cualquier otro proceso psíquico tiene dos vertientes, una, como resultado de los contenidos típicos que le han precedido, y la otra, la vertiente que conduce a una finalidad, con un sentido y un objetivo propios.

 Ya no es visto con anterioridad, que Jung introduce el concepto de finalidad para designar la tensión psicológica inmanente hacia un fin, o, si lo queremos expresar con otras palabras la “orientación hacia un objetivo”. Por lo tanto, para explicar un sueño en términos psicológicos junguianos, debemos saber, en primer lugar, de que vivencias pasadas se compone, es decir remontarnos a los antecedentes. Este saber de dónde viene exige el método de las asociaciones libres, y sobre este tema vamos a tocar dos puntos del pensamiento junguiano.

 El primero se refiere a la limitación del material pues naturalmente esta búsqueda proporciona materiales heterogéneos y con gran frecuencia nos conduce al problema de los complejos del paciente, o, a una interminable búsqueda en su vida histórica. Recuerda Jung la mención kantiana acerca de la comprensión, de la cual dice Kant, que es un conocimiento adecuado a nuestras intenciones, por lo tanto, el límite del material asociativo estará en relación con la adquisición del material suficiente que nos pueda proporcionar el paciente para que el sueño tenga, para nosotros, un significando utilizable. El criterio de Jung, en este aspecto, es el de que debemos estudiar el material fundamentalmente importante para la comprensión del sueño. Menciona Jung en una de sus obras, que a través de la asociación libre, sin que se limite el sueño, siempre se llega a los complejos, y que para este resultado no serían necesarios los sueños, ya que a través de cualquier punto de partida, sea éste el que sea, desde un anuncio del periódico hasta una mancha de color, la asociación libre conduce necesariamente a los complejos.

 Una vez reunido el material, éste debe ser sometido a una selección y elaboración. Naturalmente que en este trabajo intervienen tanto las habilidades como las intenciones del investigador, pues se trata fundamentalmente de un método comparativo que jamás es automático. Como veis las asociaciones libres se utilizan también, aunque no totalmente igual que con el método freudiano, ya que la manera de típicamente finalista de Jung, hace que estas asociaciones se las compara con otra unidad de medida distinta. Mientras que las concepciones freudianas los deseos insatisfechos pueden realizarse a través de los símbolos de los sueños, ya que la censura impide que los deseos cargados de culpabilidad se hagan patentes directamente. En la concepción junguiana la unidad de medida es distinta desde el mismo momento en que la idea de finalidad está presente y se formula la pregunta: ¿Para qué sirve este sueño? ¿Qué resultado persigue?

 Entonces podemos observar que ya no se trata tanto de una simple gratificación simbólica como de la introducción de una función nueva: la función de compensación. Compensación de un estado determinado de la conciencia. Entonces resulta, que el sueño actúa de una manera tal, que parece como si tratara de elaborar todos los aspectos que en un momento dado están alejados de la conciencia, que son inconscientes, pero que serían esenciales para otro tipo de actitud radicalmente distinta a la que se presentan en la conciencia del soñador. Podemos observar, que al determinismo causal, con su tendencia a la reducción unívoca, se opone otra tendencia, el finalismo, al cual le interesa sobremanera toda clase de variaciones de las imágenes oníricas, puesto que son expresiones de situaciones emocionales muy diferentes y muy específicas en cada individuo, son importantes en sí mismas y no porque sean símbolos sexuales y además llevan un significado específico para el soñador y es precisamente por lo que hacen su aparición en el sueño. Así concebidos, los símbolos no son tapaderas de ocultación, sino que quieren mostrar aspectos no concienciados.

Concebir el sentido del sueño, es para nosotros terapeutas, una necesidad de orden práctico más que teórico. La verdad es que en último término parece que somos educadores, puesto que al tener que considerar muchos aspectos que han sido desechados por la conciencia, indudablemente los pacientes se vive abocados a tener que reflexionar sobre ellos. De donde se deduce que la concepción finalista es una gran ayuda para la educación práctica del sujeto.

 Los sueños no se expresan nunca de manera lógica, sino que usan el lenguaje metafórico de las parábolas. Parece, que comunica con anterioridad había pensado Nietzche, el pensamiento onírico es una forma filogenética anterior al pensamiento lógico. Gracias a esta circunstancia se puede abrir el camino hacia una psicología comparativa general, a través de la cual podemos llegar a una comprensión del desarrollo y de la estructura de la psique humana, de la misma manera que nos ha proporcionado la anatomía comparada en lo que se refiere al cuerpo humano. El sueño, nos comunica, en un lenguaje simbólico (es decir, con representaciones sensoriales e intuitivas) las ideas, juicios, concepciones, directivas, tendencias que, a causa de la represión, o bien por pura ignorancia, eran inconscientes. Mas no de todos los contenidos inconscientes en general, sino de ciertos contenidos que por vía asociativa, en un momento dado y en cada individuo, se actualizan y seleccionan en correlación con el estado de conciencia actual.

La primera consecuencia práctica que sacamos esta conclusión, es la de que si queremos interpretar un sueño correctamente, necesitamos un conocimiento profundo de la situación consciente momentánea, ya que el sueño lo que nos ofrece es la faz complementaria inconsciente, es decir, que contiene los materiales constelizados en el inconsciente pero relativos a la situación consciente en ese momento. En opinión de Jung, todos los sueños sin excepción tienen una relación compensatoria con los contenidos de conciencia, contribuyendo de esta manera a la regulación psíquica espontánea del individuo. Ahora bien, esta capacidad a veces no resulta excesivamente clara, ni siquiera para un experto conocedor de estas técnicas. Menciona Jung, que en algunos casos pudiera tratarse de compensaciones psíquicas muy remotas, aún a largo plazo y también de tipo religioso.

Continuará…

Apuntes PSIQUE, Asociación para la Investigación y la Aplicación de la Psicoterapia Psicoanalítica.

Desconozco la autoría.

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