LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA EN ZURICH – I

Del blog:
PSICOLOGÍA PROFUNDA Y ESPIRITUALIDAD
http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com.es/2016/10/la-degeneracion-del-legado-de-carl.html
LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA EN ZURICH – I

El artículo que publicamos a continuación, y que recuperamos de la página web de la Asociación de Psicología Analítica de Colombia, se titula La Psicología Analítica en Zurich. Se trata de la traducción del primer capítulo libro The Jungians: A Comparative and Historical Perspective, escrito por el analista junguiano Thomas B. Kirsch, y que ha sido traducido y publicado con autorización del autor por el analista colombiano Juan Carlos Alonso. Desde aquí queremos agradecerle su esfuerzo.
A lo largo del capítulo podremos observar cómo se manifiesta el arquetipo de la degeneración de la experiencia prístina de lo numinoso tras la muerte de C. G. Jung. Siendo anciano, Jung expresó que serían las personas sufrientes, las personas sencillas que han experimentado la realidad de lo numinoso y cuya vida ha sido transformada por ello, las que comprenderían y proseguirían su legado: la realización de lo divino de un modo individual, único e intransferible; y no aquellos que se quieren vanagloriar, obteniendo puestos de privilegio repitiendo como papagayos unos conocimientos que, sin embargo, no han transformado su vida. Estos últimos estarían contagiados por “la codicia bruta y vulgar” por la que están “infectados” (Vol. 14, OC, & 186).
LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA EN ZURICH
Thomas B. Kirsch
Traductor: Juan Carlos Alonso

REFERENCIAS

“Con Los junguianos, Tom Kirsch revela otro de sus muchos talentos. Él es un narrador de historias, que cuenta sobre los giros sociales y políticos, y los vuelcos del movimiento junguiano desde sus primeros días en Zurich. Movido por su amor por la valiosa historia, el Dr. Kirsch ha excavado rigurosamente en la consciencia de varias escuelas y organizaciones del pensamiento junguiano – sus fieles seguidores, las facciones, las influencias geográficas y culturales. Accesible y bien contada”.Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.
Autora de Mujeres que corren con los lobos,
El don de la Historia y El jardinero fiel

“Es raro que un autor y su tema estén tan perfectamente sincronizados. Sólo Tom Kirsch podía haber escrito esta maravillosa e importante narración. Para comprender quiénes son “los junguianos” y cómo llegaron a su actual nivel de importancia cultural, usted debe leer este libro. Esta es la primera y hasta la fecha la única historia completa del movimiento junguiano. Se basa en una investigación original, con conocimiento de primera mano, y en entrevistas en profundidad con la mayoría de las figuras más importantes en el campo. Son inestimables los retratos vívidos de figuras individuales, muchos de los cuales ya han fallecido para este momento, y que eran conocidos personalmente por el autor. Este libro pertenece a la biblioteca de todo estudiante serio de la psicología analítica y del psicoanálisis”.Murray Stein
Expresidente de la Asociación Internacional para la
Psicología Analítica y autor de El Mapa del Alma según Jung

“La historia narrada de la psicología analítica del Dr. Kirsch, meticulosamente detallada, escrupulosamente investigada, es un libro del que se tenía urgente necesidad, no sólo por especialistas, sino también por el lector en general, que quiere entender el origen y desarrollo de la psicología junguiana. Este libro es un importante estudio revolucionario que tendrá gran influencia por muchos años”.Deirdre Bair
Ganadora del Premio Nacional del Libro

Biógrafa de Samuel Beckett, Anais Nin, Simone de Beauvoir,
y C.G. Jung

LOS JUNGUIANOS 

Los Junguianos: Una perspectiva comparativa e histórica es la primera obra que traza la historia de la profesión de la psicología analítica desde sus orígenes en 1913 hasta el presente.
Como alguien que ha estado personalmente involucrado en muchos aspectos de la historia junguiana, Thomas Kirsch está muy capacitado para llevar al lector a través de la historia del “movimiento”, y para documentar su crecimiento en todo el mundo, con capítulos que abarcan áreas geográficas particulares – Reino Unido, EE.UU. y Australia, por nombrar unos pocos -, algunos en profundidad. También proporciona nueva información sobre el siempre polémico tema de la relación de Jung con el nazismo, con los judíos, y el judaísmo.
Una animada y bien documentada obra, referencia clave, Los Junguianos servirá no sólo a quienes trabajan en el campo del análisis, sino que es también una lectura esencial para todos aquellos interesados en los estudios junguianos.
_________________________________________________

La Psicología Analítica en Zurich

ORÍGENES

 
La psicología analítica tiene su origen en Zurich, Suiza, y en consecuencia esta ciudad ocupa un lugar central en la historia de los seguidores de Jung. C.G. Jung nació en la parte suiza del lago de Constanza, el 26 de julio de 1875, estudió medicina en Basilea, y se trasladó a Zurich en 1900. Desde 1909 hasta su muerte el 6 de junio 1961, vivió y trabajó en la misma casa en Küsnacht en el lago de Zurich. La torre que él construyó en Bollingen, un pequeño pueblo en la Obersee, a continuación del Lago de Zurich, era su refugio, donde pasó largos períodos de tiempo de introversión. No es el propósito de este libro dar una descripción detallada de la vida de Jung, como lo hacen numerosas biografías de autores como Barbara Hannah, Sir Laurens van der Post, Vincent Brome, Gerhard Wehr, Paul Stern, Frank McLynn, Ronald Hayman, Deirdre Bair, así como la propia autobiografía de Jung, Memories, Dreams, Reflections (traducida al castellano en 1994 por Editorial Seix Barral con el título de Recuerdos, sueños, pensamientos). En su lugar, los inicios de la psicología analítica en Zurich se describen en la primera parte, y los acontecimientos posteriores a la muerte de Jung formarán la segunda parte de este capítulo.

La teoría de Jung no se plantea en un vacío, por lo que es importante localizar a Suiza tanto geográfica como culturalmente para comprender la naturaleza de este suelo fértil en el que se desarrollaron sus ideas. La historia de Suiza comenzó más de setecientos años atrás, cuando se componía de las comunidades rurales y urbanas, que deseaban ser independiente de dinastías más grandes, como los Habsburgo o los duques de Italia. No existió una autoridad central hasta 1848, cuando se aceptó una constitución federal moderna, con el alemán, el francés, y el italiano, reconocidos como idiomas oficiales. Esta constitución hizo de Suiza una democracia en un momento en que el resto de Europa seguía siendo más o menos feudal. Suiza fue uno de los centros espirituales de la Reforma, y desde el siglo XVI, su población ha estado bastante dividida por igual entre el protestantismo y el catolicismo. Jung venía de una larga línea de ministros protestantes, y su familia ubica sus ancestros en Alemania, varios siglos antes. Suiza, por su ubicación en el corazón de Europa, su larga historia de neutralidad, y sus magníficos Alpes, ha sido siempre un importante centro turístico, comercial, industrial, y cultural. Aunque es a veces vista como “conservadora” y “singular”, Suiza tiene una larga historia de tendencias igualitarias, siendo uno de los primeros países en liberar a los enfermos mentales, y en admitir a las mujeres en medicina. A través de los siglos, los suizos han estado abiertos a nuevas ideas, y el país está recibiendo a pensadores “revolucionarios” que encontraron allí un hogar temporal o permanente.
No es de extrañar, por tanto, que en la primera década del siglo XX, Zurich se haya convertido en el segundo centro más importante para la nueva ciencia del psicoanálisis después de Viena. Existió entre Freud y Jung una amistad profesional y personal entre 1907 a 1913. C.G. Jung era una figura principal en la evolución institucional del psicoanálisis, y se convirtió en el arquitecto principal del movimiento psicoanalítico internacional. Fue fundamental en la organización de congresos, y fue el primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), así como el primer editor de la revista de psicoanálisis Das Jahrbuch. Jung introdujo el rito del análisis de formación, estipulando que quien vaya a ser analista debe primero someterse a su propio análisis. Este requisito se ha convertido en una característica estándar de todas las escuelas de psicología profunda. Para muchos individuos de diferentes países, que más tarde se convirtieron en psicoanalistas reconocidos de la primera generación, el camino conducía a través de Zurich y el Burghölzli, donde Jung fue el Oberarzt, el médico jefe, que dependía de Eugen Bleuler.
El año 1913 fue decisivo: la colaboración de Freud y Jung llegó a su fin definitiva e irrevocablemente. Ambos hombres fueron profundamente heridos por el cisma. Freud nunca desarrolló otra profunda amistad masculina, como lo había hecho con Jung, mientras que Jung fue forzado a un período de retraimiento, introversión, y auto-análisis, que duró por lo menos cinco años. En el mismo año, Jung utilizó el término “psicología analítica” por primera vez para diferenciar su psicología del psicoanálisis.
Los primeros grupos en psicología analítica 
En años recientes, ha sido objeto de mucha discusión la fundación de las primeras estructuras organizacionales relacionadas con la psicología analítica (Noll 1994, 1997; Shamdasani 1998a). La investigación minuciosa de Sonu Shamdasani ha reconstruido la historia de los grupos de psicología analítica en Zurich. La ciudad era un centro inicial para el psicoanálisis, y en 1912 tomó su lugar una eficaz Asociación Psicoanalítica conectada al Burghölzli y a la Universidad de Zurich. Sin embargo, en 1912 la Asociación Psicoanalítica de Zurich se separó del Burghölzli y se convirtió en una organización independiente, al margen de cualquier afiliación académica, lo que llevó al psicoanálisis y a la psicología analítica a desarrollar sus propias instituciones independientes.
Una mayor separación tuvo lugar el 10 de julio de 1914, cuando Alphonse Maeder propuso al grupo dimitir en masa, y la Asociación Psicoanalítica de Zurich tomó una decisión casi unánime de separarse de la IPA. Esto sucedió después de la denuncia que hizo Freud de Jung y de la escuela de Zurich, en su “Historia del Movimiento Psicoanalítico”, en donde Freud había establecido una ortodoxia que no permitía la investigación libre y sin trabas (Freud, 1914: 7).
El 30 de octubre del mismo año se decidió cambiar el nombre de la sociedad de la Asociación de Psicología Analítica por sugerencia de profesor Messmer (Muser 1984). Este grupo, compuesto principalmente por médicos, se reunió en forma regular cada dos semanas hasta 1918, cuando fue absorbido por el recién formado Club de Psicología Analítica. Durante el período entre 1912 y 1918, Jung modificó sus principales teorías de la psique, el inconsciente colectivo, los arquetipos, la individuación, y los tipos psicológicos, y las reuniones en el Club deben haber sido significativas.
La investigación reciente de Shamdasani ha mostrado que entre 1916 y 1918 había dos grupos junguianos separados: uno profesional, la Verein, y un segundo que fue un grupo de laicos, el Club de Psicología Analítica. El Club de Psicología Analítica en Zurich se convirtió en un modelo para clubes similares en otras ciudades y países. Cuando los dos grupos se fusionaron en 1918, el Club de Psicología Analítica fue el lugar de encuentro para individuos interesados en la psicología analítica.
Formación inicial de analistas 
Tras la primera guerra mundial, Jung salió de su confrontación “con el inconsciente” (Jung, 1963) y su fama se extendió, sobre todo en países de habla inglesa, y en Europa. Las personas podían escribir a Jung, pidiendo verlo en análisis, y si él aceptaba, podían ir a Zurich, durante distintos períodos de tiempo. En esos días los análisis eran por lo general mucho más cortos, por muchas razones – incluyendo las consideraciones financieras que impedían estancias prolongadas.
En 1925, Jung empezó a dar seminarios en inglés en Zurich (Jung, 1990), y de 1928 a 1939 dio un seminario en inglés en cada uno de los semestres académicos. Originalmente, las transcripciones de estos seminarios se distribuyeron sólo selectivamente; sin embargo, en los últimos años muchos de ellos han sido editados y publicados. Los individuos que se encontraban en análisis con Jung así como analistas de Zurich fueron invitados a asistir a los seminarios. En su papel de profesor de la Eidgenössische Technische Hochschule (ETH), Jung dio una conferencia semanal en aspectos básicos de la psicología analítica al cuerpo estudiantil en general, y los analizados, que podían entender alemán fueron invitados a asistir. Estas conferencias se tradujeron rápidamente al inglés por estos analizados.
Las reuniones del Club de Psicología Analítica estaban teniendo lugar en forma regular, y las conferencias estaban siempre en alemán, lo que excluía a la mayoría de los analizados estadounidenses y británicos de Jung.
La combinación de análisis y seminarios proporcionaron el entrenamiento de la primera generación de analistas junguianos. El análisis se realizaba generalmente con Jung y Toni Wolff. El analizado podía ver un día a Jung, y más tarde el mismo día o al día siguiente, a Toni Wolff. Este tipo de análisis en que se ve a más de un analista a la vez, se ha llamado “análisis múltiple” (Kirsch, 1976) y se ha convertido en un patrón aceptado y habitual en Zurich y en otros países después del modelo de Zurich. Fue duramente criticado por Michael Fordham, en Londres (Fordham, 1976), porque él afirmaba que las implicaciones de la transferencia / contratransferencia no estaban siendo analizadas e interpretadas. Este modelo de “análisis múltiple” permitió demasiados acting out tanto de pacientes como de analistas. Cuando se desarrollaban sentimientos negativos entre el paciente y analista, las cuestiones podían desviarse hacia otros analistas. Sin embargo, la entrada de dos analistas de diferente tipo psicológico y de distinto género podía ser útil para el paciente. Jo Wheelwright, uno de aquellos que experimentó análisis múltiple en Zurich, afirmó que Jung era excelente para las interpretaciones arquetípicas, mientras que Toni Wolff era más experimentada en el trabajo de cuestiones personales, y en general, encontró que ella era una mejor analista práctica que Jung (Wheelwright 1974). Este patrón de análisis múltiple ha continuado en posteriores generaciones de analistas en Zurich. Aunque todavía se utiliza hoy en día en Zurich y en otros lugares, la importancia creciente de la transferencia ha disminuido su práctica.
La relación entre Toni Wolff, C.G. y Emma Jung fue polémica y lo sigue siendo hoy en día. Toni Wolff llegó como paciente a ver a Jung en 1910, y él la llevó al Congreso Psicoanalítico en Weimar en 1911, junto con Emma Jung y la señorita Moltzer. A medida que la relación Jung-Freud se rompía, y Jung entraba en su viaje por la “noche oscura del alma “, se volvió más y más hacia Toni Wolff. Alrededor de 1912-1913 formaron un vínculo erótico, que duró hasta el momento de la muerte de ella en 1953. Su relación con Toni Wolff fue completamente abierta, y Emma, la familia, y los pacientes de Jung eran conscientes de ello. Las dos mujeres trabajaban juntas en el Club de Psicología Analítica, asistían juntas a los seminarios de Jung, y Toni Wolff, a menudo iba a casa de la familia para el almuerzo del domingo. Con los años, se estableció un modus vivendi, que funcionó para los tres. Debido a su relativa comodidad con la situación, no se les pidió a los demás llevar la carga inconscientemente. En muchas conversaciones personales con personas que estuvieron en análisis tanto con Jung como con Wolff durante la década de 1930, todos ellos hablaron de lo cómodo de la situación. Como resultado de ello, nadie tuvo que hablar sobre el triángulo fuera del círculo de análisis, y la complicada relación sólo se volvió de conocimiento público muchos años después de que todos habían muerto. Sin embargo, esto dejó un legado para los futuros analistas. Unos trataron de imitar a Jung, y aunque se conocen varios casos, ninguno de ellos parece haber tenido éxito. Los analistas involucrados en poderosas contratransferencias han invocado el comportamiento de Jung para justificar su propia conducta. Es una herencia que los analistas junguianos han tenido que buscar en profundidad. Lo que parecía funcionar a Jung, Emma, y Toni, no ha sido posible para los demás. Los analistas de hoy en día son mucho más conscientes de los aspectos destructivos del acting out de la relación transferencia / contratransferencia.
En los primeros días el camino para convertirse en analista junguiano era fluido. Jung podía escribir una carta indicando que la persona había estudiado sus métodos y estaba listo para ejercer como junguiano. Sin embargo, el estar viendo a Jung, no era garantía de que una persona recibiera una carta de acreditación. Muchas personas que esperaban una carta, nunca la recibieron, mientras que otros que no tenían intención de convertirse en analistas recibieron la bendición de Jung. En algunos casos, Jung recomendó una mayor formación académica a un analizando (por ejemplo, Jo Wheelwright), mientras que otros eran aceptados con muy poca formación académica (por ejemplo Hilde Kirsch).
Durante la década de 1930 Jung no pareció muy interesado en la formación de su propia escuela de psicología y psicoterapia. Como presidente de la Sociedad Internacional de Medicina General para la Psicoterapia, estuvo más interesado en encontrar puntos en común entre las diferentes escuelas de psicoterapia. En 1938 firmó una declaración producida por la Sociedad Internacional de Medicina General para la Psicoterapia, que señalaba puntos de acuerdo entre las distintas escuelas psicoterapéuticas. En Suiza él llegó a ser presidente de la Sociedad Suiza para la Psicología Práctica, donde volvió a intentar formar unas bases comunes para la psicoterapia, de carácter no sectario. Sin embargo, algunos de sus colaboradores más cercanos durante ese período reconocieron la necesidad de formar un instituto en Zurich, en donde se pudiera estudiar la psicología de Jung. No obstante, a causa de la Segunda Guerra Mundial, el plan tuvo que ser postergado hasta 1947.
La teoría de Jung no se plantea en un vacío, por lo que es importante localizar a Suiza tanto geográfica como culturalmente para comprender la naturaleza de este suelo fértil en el que se desarrollaron sus ideas. La historia de Suiza comenzó más de setecientos años atrás, cuando se componía de las comunidades rurales y urbanas, que deseaban ser independiente de dinastías más grandes, como los Habsburgo o los duques de Italia. No existió una autoridad central hasta 1848, cuando se aceptó una constitución federal moderna, con el alemán, el francés, y el italiano, reconocidos como idiomas oficiales. Esta constitución hizo de Suiza una democracia en un momento en que el resto de Europa seguía siendo más o menos feudal. Suiza fue uno de los centros espirituales de la Reforma, y desde el siglo XVI, su población ha estado bastante dividida por igual entre el protestantismo y el catolicismo. Jung venía de una larga línea de ministros protestantes, y su familia ubica sus ancestros en Alemania, varios siglos antes. Suiza, por su ubicación en el corazón de Europa, su larga historia de neutralidad, y sus magníficos Alpes, ha sido siempre un importante centro turístico, comercial, industrial, y cultural. Aunque es a veces vista como “conservadora” y “singular”, Suiza tiene una larga historia de tendencias igualitarias, siendo uno de los primeros países en liberar a los enfermos mentales, y en admitir a las mujeres en medicina. A través de los siglos, los suizos han estado abiertos a nuevas ideas, y el país está recibiendo a pensadores “revolucionarios” que encontraron allí un hogar temporal o permanente.
No es de extrañar, por tanto, que en la primera década del siglo XX, Zurich se haya convertido en el segundo centro más importante para la nueva ciencia del psicoanálisis después de Viena. Existió entre Freud y Jung una amistad profesional y personal entre 1907 a 1913. C.G. Jung era una figura principal en la evolución institucional del psicoanálisis, y se convirtió en el arquitecto principal del movimiento psicoanalítico internacional. Fue fundamental en la organización de congresos, y fue el primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), así como el primer editor de la revista de psicoanálisis Das Jahrbuch. Jung introdujo el rito del análisis de formación, estipulando que quien vaya a ser analista debe primero someterse a su propio análisis. Este requisito se ha convertido en una característica estándar de todas las escuelas de psicología profunda. Para muchos individuos de diferentes países, que más tarde se convirtieron en psicoanalistas reconocidos de la primera generación, el camino conducía a través de Zurich y el Burghölzli, donde Jung fue el Oberarzt, el médico jefe, que dependía de Eugen Bleuler.
El año 1913 fue decisivo: la colaboración de Freud y Jung llegó a su fin definitiva e irrevocablemente. Ambos hombres fueron profundamente heridos por el cisma. Freud nunca desarrolló otra profunda amistad masculina, como lo había hecho con Jung, mientras que Jung fue forzado a un período de retraimiento, introversión, y auto-análisis, que duró por lo menos cinco años. En el mismo año, Jung utilizó el término “psicología analítica” por primera vez para diferenciar su psicología del psicoanálisis.
Los primeros grupos en psicología analítica 
En años recientes, ha sido objeto de mucha discusión la fundación de las primeras estructuras organizacionales relacionadas con la psicología analítica (Noll 1994, 1997; Shamdasani 1998a). La investigación minuciosa de Sonu Shamdasani ha reconstruido la historia de los grupos de psicología analítica en Zurich. La ciudad era un centro inicial para el psicoanálisis, y en 1912 tomó su lugar una eficaz Asociación Psicoanalítica conectada al Burghölzli y a la Universidad de Zurich. Sin embargo, en 1912 la Asociación Psicoanalítica de Zurich se separó del Burghölzli y se convirtió en una organización independiente, al margen de cualquier afiliación académica, lo que llevó al psicoanálisis y a la psicología analítica a desarrollar sus propias instituciones independientes.
Una mayor separación tuvo lugar el 10 de julio de 1914, cuando Alphonse Maeder propuso al grupo dimitir en masa, y la Asociación Psicoanalítica de Zurich tomó una decisión casi unánime de separarse de la IPA. Esto sucedió después de la denuncia que hizo Freud de Jung y de la escuela de Zurich, en su “Historia del Movimiento Psicoanalítico”, en donde Freud había establecido una ortodoxia que no permitía la investigación libre y sin trabas (Freud, 1914: 7).
El 30 de octubre del mismo año se decidió cambiar el nombre de la sociedad de la Asociación de Psicología Analítica por sugerencia de profesor Messmer (Muser 1984). Este grupo, compuesto principalmente por médicos, se reunió en forma regular cada dos semanas hasta 1918, cuando fue absorbido por el recién formado Club de Psicología Analítica. Durante el período entre 1912 y 1918, Jung modificó sus principales teorías de la psique, el inconsciente colectivo, los arquetipos, la individuación, y los tipos psicológicos, y las reuniones en el Club deben haber sido significativas.
La investigación reciente de Shamdasani ha mostrado que entre 1916 y 1918 había dos grupos junguianos separados: uno profesional, la Verein, y un segundo que fue un grupo de laicos, el Club de Psicología Analítica. El Club de Psicología Analítica en Zurich se convirtió en un modelo para clubes similares en otras ciudades y países. Cuando los dos grupos se fusionaron en 1918, el Club de Psicología Analítica fue el lugar de encuentro para individuos interesados en la psicología analítica.
Formación inicial de analistas 
Tras la primera guerra mundial, Jung salió de su confrontación “con el inconsciente” (Jung, 1963) y su fama se extendió, sobre todo en países de habla inglesa, y en Europa. Las personas podían escribir a Jung, pidiendo verlo en análisis, y si él aceptaba, podían ir a Zurich, durante distintos períodos de tiempo. En esos días los análisis eran por lo general mucho más cortos, por muchas razones – incluyendo las consideraciones financieras que impedían estancias prolongadas.
En 1925, Jung empezó a dar seminarios en inglés en Zurich (Jung, 1990), y de 1928 a 1939 dio un seminario en inglés en cada uno de los semestres académicos. Originalmente, las transcripciones de estos seminarios se distribuyeron sólo selectivamente; sin embargo, en los últimos años muchos de ellos han sido editados y publicados. Los individuos que se encontraban en análisis con Jung así como analistas de Zurich fueron invitados a asistir a los seminarios. En su papel de profesor de la Eidgenössische Technische Hochschule (ETH), Jung dio una conferencia semanal en aspectos básicos de la psicología analítica al cuerpo estudiantil en general, y los analizados, que podían entender alemán fueron invitados a asistir. Estas conferencias se tradujeron rápidamente al inglés por estos analizados.
Las reuniones del Club de Psicología Analítica estaban teniendo lugar en forma regular, y las conferencias estaban siempre en alemán, lo que excluía a la mayoría de los analizados estadounidenses y británicos de Jung.
La combinación de análisis y seminarios proporcionaron el entrenamiento de la primera generación de analistas junguianos. El análisis se realizaba generalmente con Jung y Toni Wolff. El analizado podía ver un día a Jung, y más tarde el mismo día o al día siguiente, a Toni Wolff. Este tipo de análisis en que se ve a más de un analista a la vez, se ha llamado “análisis múltiple” (Kirsch, 1976) y se ha convertido en un patrón aceptado y habitual en Zurich y en otros países después del modelo de Zurich. Fue duramente criticado por Michael Fordham, en Londres (Fordham, 1976), porque él afirmaba que las implicaciones de la transferencia / contratransferencia no estaban siendo analizadas e interpretadas. Este modelo de “análisis múltiple” permitió demasiados acting out tanto de pacientes como de analistas. Cuando se desarrollaban sentimientos negativos entre el paciente y analista, las cuestiones podían desviarse hacia otros analistas. Sin embargo, la entrada de dos analistas de diferente tipo psicológico y de distinto género podía ser útil para el paciente. Jo Wheelwright, uno de aquellos que experimentó análisis múltiple en Zurich, afirmó que Jung era excelente para las interpretaciones arquetípicas, mientras que Toni Wolff era más experimentada en el trabajo de cuestiones personales, y en general, encontró que ella era una mejor analista práctica que Jung (Wheelwright 1974). Este patrón de análisis múltiple ha continuado en posteriores generaciones de analistas en Zurich. Aunque todavía se utiliza hoy en día en Zurich y en otros lugares, la importancia creciente de la transferencia ha disminuido su práctica.
La relación entre Toni Wolff, C.G. y Emma Jung fue polémica y lo sigue siendo hoy en día. Toni Wolff llegó como paciente a ver a Jung en 1910, y él la llevó al Congreso Psicoanalítico en Weimar en 1911, junto con Emma Jung y la señorita Moltzer. A medida que la relación Jung-Freud se rompía, y Jung entraba en su viaje por la “noche oscura del alma “, se volvió más y más hacia Toni Wolff. Alrededor de 1912-1913 formaron un vínculo erótico, que duró hasta el momento de la muerte de ella en 1953. Su relación con Toni Wolff fue completamente abierta, y Emma, la familia, y los pacientes de Jung eran conscientes de ello. Las dos mujeres trabajaban juntas en el Club de Psicología Analítica, asistían juntas a los seminarios de Jung, y Toni Wolff, a menudo iba a casa de la familia para el almuerzo del domingo. Con los años, se estableció un modus vivendi, que funcionó para los tres. Debido a su relativa comodidad con la situación, no se les pidió a los demás llevar la carga inconscientemente. En muchas conversaciones personales con personas que estuvieron en análisis tanto con Jung como con Wolff durante la década de 1930, todos ellos hablaron de lo cómodo de la situación. Como resultado de ello, nadie tuvo que hablar sobre el triángulo fuera del círculo de análisis, y la complicada relación sólo se volvió de conocimiento público muchos años después de que todos habían muerto. Sin embargo, esto dejó un legado para los futuros analistas. Unos trataron de imitar a Jung, y aunque se conocen varios casos, ninguno de ellos parece haber tenido éxito. Los analistas involucrados en poderosas contratransferencias han invocado el comportamiento de Jung para justificar su propia conducta. Es una herencia que los analistas junguianos han tenido que buscar en profundidad. Lo que parecía funcionar a Jung, Emma, y Toni, no ha sido posible para los demás. Los analistas de hoy en día son mucho más conscientes de los aspectos destructivos del acting out de la relación transferencia / contratransferencia.
En los primeros días el camino para convertirse en analista junguiano era fluido. Jung podía escribir una carta indicando que la persona había estudiado sus métodos y estaba listo para ejercer como junguiano. Sin embargo, el estar viendo a Jung, no era garantía de que una persona recibiera una carta de acreditación. Muchas personas que esperaban una carta, nunca la recibieron, mientras que otros que no tenían intención de convertirse en analistas recibieron la bendición de Jung. En algunos casos, Jung recomendó una mayor formación académica a un analizando (por ejemplo, Jo Wheelwright), mientras que otros eran aceptados con muy poca formación académica (por ejemplo Hilde Kirsch).
Durante la década de 1930 Jung no pareció muy interesado en la formación de su propia escuela de psicología y psicoterapia. Como presidente de la Sociedad Internacional de Medicina General para la Psicoterapia, estuvo más interesado en encontrar puntos en común entre las diferentes escuelas de psicoterapia. En 1938 firmó una declaración producida por la Sociedad Internacional de Medicina General para la Psicoterapia, que señalaba puntos de acuerdo entre las distintas escuelas psicoterapéuticas. En Suiza él llegó a ser presidente de la Sociedad Suiza para la Psicología Práctica, donde volvió a intentar formar unas bases comunes para la psicoterapia, de carácter no sectario. Sin embargo, algunos de sus colaboradores más cercanos durante ese período reconocieron la necesidad de formar un instituto en Zurich, en donde se pudiera estudiar la psicología de Jung. No obstante, a causa de la Segunda Guerra Mundial, el plan tuvo que ser postergado hasta 1947.
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